martes 17 de mayo de 2011

Miedo al fracaso.

¿Cuántas veces decimos queremos hacer algo pero, de alguna manera, sentimos que no podemos?

¿Cuántas veces, al mirar hacia atrás, pensamos que hemos perdido algunas oportunidades?

¿Y cuántas veces pensamos que otras personas tienen más suerte que nosotros, porque han tenido una vida mejor que la nuestra?

Uno de los mayores obstáculos que tenemos en la vida, independientemente de que estemos conscientes o inconscientes de él, es el miedo al fracaso, el cual puede ser la base del autosabotaje.

Este miedo es sumamente limitante y es el generador de una gran parte de nuestra ansiedad y angustia, pero en nuestras manos está el poderlo vencer. Para ello, necesitamos trabajar en nuestros pensamientos negativos y en nuestra autoestima.

Es importante tener en cuenta que, cuando hablamos de este temor, podemos referirnos a un miedo generalizado, que abarca las diferentes áreas de nuestra vida o a un miedo en un aspecto específico, como por ejemplo, el sexual, el emocional, etc.

Recuerda las palabras del proverbio chino que dice: "El fracaso más grande, es nunca haberlo intentado". Es mejor actuar una y otra vez, a pesar del fracaso, que llevar una vida pasiva, por miedo a fracasar.

Puedes obtener más información al respecto en: "Miedo al fracaso" y "Supera el autosabotaje".

lunes 16 de mayo de 2011

¿Podemos ser optimistas en este mundo?

A primera vista, la mayoría de nosotros podría decir que no, ya que son innumerables los problemas que vivimos en este planeta, como por ejemplo, la pobreza y el hambre, la violencia en todos sus aspectos, la falta de valores, la depresión y soledad que afecta a una gran parte de la gente, la corrupción, etc.

Sin embargo, si consideramos las cosas desde el punto de vista de un optimismo objetivo y responsable, nuestra perspectiva de la realidad puede cambiar de una forma sorprendente.

Este tipo de optimismo se basa en todo lo positivo que nosotros podemos hacer frente a una realidad difícil y dolorosa y en lo que podemos aprender de ella. Es un optimismo basado en el desarrollo de nuestra fuerza interna y de nuestra capacidad para recobrarnos de los problemas y el sufrimiento. Está basado en la impermanencia de los momentos dolorosos y en nuestro gran potencial.

Por eso, es precisamente en estos momentos, cuando debemos hacer un esfuerzo extra, para dar lo mejor de nosotros, manteniendo fuerte nuestra esperanza.

Te recomiendo los artículos:
Optimismo o pesimismo.

¿Qué es la felicidad?

Cómo aprender a ser feliz.

jueves 25 de febrero de 2010

¿Eres optimista o pesimista?

¿Te consideras optimista o pesimista?

¿Crees que estas actitudes son aprendidas o que naces con alguna de ellas?

¿Crees que se puede cambiar?

El pesimismo y el optimismo son dos actitudes que determinan nuestra manera de percibir la realidad, de evaluarla y de juzgar nuestra capacidad para enfrentar y resolver los problemas.

Aunque se cree que hay una cierta tendencia heredada, definitivamente nuestra educación y experiencias vividas inclinan fuertemente la balanza hacia un lado o hacia el otro.

Normalmente se dice que el optimista ve todo de forma positiva, el vaso medio lleno y el pesimista sólo ve lo negativa, el vaso medio vacío. De hecho, Kahlil Gibran, el famoso poeta y ensayista libanés nos dice: "El optimista ve de la rosa, la rosa; el pesimista la espina". Sin embargo, cuando actuamos desde cualquiera de estas dos posturas, estamos distorsionando la realidad y percibiendo sólo una parte.

Toda situación y toda persona tiene aspectos positivos y negativos, si sólo vemos unos, ignorando o negando los otros, nuestra percepción es incompleta y equivocada, si creemos que las cosas son como las estamos viendo y nuestras decisiones van a ser erróneas y, con frecuencia, nuestro sufrimiento puede ser innecesario.

Por lo tanto, lo mejor es ver ambas partes y, basándonos en lo positivo, solucionar lo negativo, confiando en nuestra capacidad de hacerlo, de aprender o de pedir ayuda, para obtener los resultados que deseamos.

Puedes obtener mayor información al respecto en: Optimismo o pesimismo, una actitud ante la vida.

lunes 23 de noviembre de 2009

Nuestra autoestima y la mala suerte.

Con frecuencia, pensamos que una parte importante de nuestros problemas, pueden estar relacionados con la mala suerte.
Si no, cómo nos explicamos el hecho, de que existen personas que tienen buenas relaciones, les va bien en sus negocios, generalmente están contentas, etc., mientras que a otras les pasa todo lo contrario.

A pesar de que existen una gran cantidad de elementos, relacionados con el éxito y el fracaso, uno de los más importantes es el tipo de autoestima que tenemos.

Cuando tenemos una baja autoestima, lo que nos hace sentir inseguros, tendemos a evitar situaciones nuevas y cualquier tipo de problema, porque estamos convencidos de que no somos capaces de resolverlos, adecuadamente.

Somos indecisos, pero no por falta de conocimientos, sino porque tenemos miedo de cometer errores que confirmen, ante nosotros mismos y ante los demás, nuestra incapacidad.

Cuando no actuamos, difícilmente podemos lograr lo que deseamos y, si esto sucede continuamente, tendemos a culpar a la mala suerte.
Te recomiendo que leas el artículo ¿Baja autoestima o mala suerte?

miércoles 2 de septiembre de 2009

Temor a fracasar.

¿Te preocupa fracasar?
¿Dejas de hacer cosas, por el temor al fracaso?
¿Qué significa el fracaso, para ti?

Todos hemos fracasado a lo largo de la vida.
Sin embargo, cada persona puede ver el fracaso de una manera diferente.

Imagínate que empiezas un proyecto.
Trabajas en él, lo desarrollas, lo llevas a la práctica y al final, no obtienes los resultados que deseabas.
¿Pensarías que has fracasado?
La gran mayoría de la gente así lo consideraría.

Ahora piensa que tu proyecto en bajar 20 kg. y hacer ejercicio todos los días.
Te pones a dieta y empiezas a ir al gimnasio.
Al final, bajas 16 kg y sólo haces ejercicio 3 veces a la semana y allí te mantienes.
¿Consideras que fracasaste?
¿Te reconoces el mérito y disfrutas de los resultados?
¿Te desanimas, dejas de preocuparte por tu peso, abandonas el gimnasio y, muy probablemente, empiezas a recuperar el peso perdido y a abandonar el ejercicio?

El fracaso es muy subjetivo.
Algunas personas sólo se fijan en el resultado final y para evitar el fracaso, sólo se arriesgan a hacer algo nuevo, si están convencidas de que van a tener éxito.
Para otras, tan importante como el resultado, es lo que logran y aprenden durante el proceso, así como ser el capaces de buscar y actuar ante nuevas situaciones, deseos, expectativas, etc.
Estas personas avanzan por la vida obteniendo logros, desarrollándose, teniendo nuevas oportunidades y disfrutando de ellas y de sus éxitos.

Todo lo nuevo nos da la posibilidad de equivocarnos y hacerlo mal, hasta que se vuelve conocido y nos es fácil.
El temor al fracaso es algo que todos hemos vivido, el éxito está en actuar a pesar de dicho temor, aprender de todo lo que la situación y nuestra propia conducta nos puede enseñar y disfrutar de lo que sí logramos.
Cuando actuamos de esta manera, el temor al fracaso disminuye y las posibilidades de éxito aumentan considerablemente.

¿Cuál es tu actitud ante el posible fracaso?

Te recomiendo los siguientes artículos.

Miedo al fracaso.

lunes 31 de agosto de 2009

Reprimir las emociones negativas.

¿Qué es lo que a ti te estresa?

Seguramente, cuando escuchas esta pregunta, te vienen a la mente toda una serie de personas o situaciones bastante fáciles de identificar, como por ejemplo, las presiones familiares, económicas o de trabajo, la falta de tiempo para hacer todo lo que tenemos pendiente, enfrentar situaciones en las que no nos sentimos seguros de cómo actuar, el ruido, etc.

Sin embargo, podemos vivir experiencias que nos estresan, sin darnos cuenta del alto nivel de estrés que nos están provocando y, por lo tanto, de lo mucho que nos afectan, tanto física como emocionalmente. Por ejemplo, cuando tratamos de reprimir nuestras emociones.

Existen toda una serie de emociones que consideramos negativas, como el coraje, miedo, depresión, celos, angustia, etc., que tendemos a tratar de reprimir, negándolas, ignorándolas y si es posible, tratando de no sentirlas.

¿El resultado?

Por un lado, dichas emociones no desaparecen. Se quedan a nivel preconsciente o inconsciente, listas para surgir con fuerza y con poco control de nuestra parte, ante cualquier oportunidad.

Por otro lado, para reprimir nuestras emociones, necesitamos una gran cantidad de energía y cerrarnos, lo más posible, en nuestra capacidad de sentir. Esto nos genera mucho estrés y un gran desgaste físico y emocional.

Pocas veces nos damos cuenta del gran esfuerzo que nuestra mente y cuerpo necesitan realizar para mantener suprimida alguna emoción. Sin embargo, dicha represión provoca en nuestro organismo molestias físicas, dolores, enfermedades y disminuye el control que tenemos sobre nuestra conducta en particular y sobre la vida en general.

Por eso es importante reconocer dichas emociones, para poder manejarlas y expresarlas adecuadamente.

Te recomiendo los siguientes artículos:

¿Para qué nos sirven las emociones "negativas"?
Cómo reconocer nuestros sentimientos.

lunes 13 de julio de 2009

¿Como te tratan?

¿Cómo te trata la gente con la que te relacionas a nivel personal o íntimo?
¿Te critican constantemente?
¿Se enojan contigo por cualquier cosa o te amenazan con enojarse y romper la relación?
¿Tratan de evitar que veas a otras personas o que te dediques a lo que te gusta?
¿Se burlan de ti, de tus errores o de tus características?
¿Te avergüenzan delante de los demás?

Estas son algunas de las características del abuso emocional.
Lo triste es que muchas personas que sufren este tipo de abuso viven infelices, con una muy baja autoestima, aceptando culpas que no les pertenecen, sin darse cuenta, realmente, de lo que está sucediendo.

El abuso emocional es mucho más frecuente de lo que suponemos. Pero al no darnos cuenta de lo que sucede, al pensar que la otra persona nos “corrige” o critica “por nuestro bien” o sin mala intensión, etc. o por miedo a las posibles consecuencias, callamos y lo permitimos, volviéndonos cómplices de dicho abuso.

Ninguna relación basada en un abuso emocional puede ser una buena relación, ni puede dar nada positivo. Es por eso que, aunque sea difícil y doloroso, es importante enfrentar lo que está sucediendo, para lograr un cambio.

Puedes encontrar más información en: http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/abuso-emocional.html