jueves, 18 de agosto de 2016

EL MEJOR REGALO.


¿Qué harías por la persona que más quieres?

Responder a esta pregunta es difícil, porque, en ocasiones, podemos sentir que seríamos capaces de dar la vida misma. Todo nos parece poco, por aquellos que tanto queremos.

Sin embargo, déjame preguntarte ¿Qué harías por ti mismo?, ¿hasta dónde llegarías por darte aquello que deseas y/o que necesitas?, pero todavía más, ¿acaso sabes, qué es lo que realmente, en el fondo de tu alma y de tu corazón, necesitas para ser feliz? No aquello que persigues inútilmente, porque cuando lo logras, nunca es suficiente, sino aquello que te haría sentir pleno y totalmente satisfecho contigo mismo.

No siempre lo sabemos, porque cuando somos pequeños no nos enseñan a desarrollar nuestra autoconsciencia y cuando crecemos, generalmente no deseamos hacerlo, porque tenemos miedo de ver algo que nos cueste trabajo manejar o que nos haga sufrir.

Pero pensar así es un error. Somos mucho más fuertes de lo que pensamos y nuestra capacidad de enfrentarnos a la vida, aprender y triunfar, es mucho mayor de lo que creemos. Por eso, hoy te digo, lucha por ti. Conócete e investiga qué te hace falta, cuáles son tus huecos y qué heridas necesitas sanar y aprende a darte aquello que necesitas. Sánate, cuídate y ámate a ti mismo, para que no demandes de los demás, algo que con frecuencia, no te pueden dar, porque no está en sus manos, está en las tuyas.

jueves, 11 de agosto de 2016



Aprender a soltar.

Hoy te voy a pedir un favor.Soltar, para vivir mejor
Entra a tus closets y observa lo que tienes en ellos. Abre tus cajones y examina lo que guardas allí.
¿Tienes ropa muy vieja? ¿Acumulas muchas cosas, recuerdos que ya no tienen ningún valor o simples papeles? Si lo haces, ¿cuál es la causa?
Con frecuencia, el tiempo va pasando y las cosas que forman parte de nuestra vida las vamos guardando y así, poco a poco se van acumulando y acumulando sin que les demos ningún uso que valga la pena. Únicamente ocupan un espacio, guardan polvo, en ocasiones estorban y generalmente, no nos sirven para nada, ni llegamos a utilizarlas con provecho.
Pero ese no es el verdadero problema. Lo que realmente nos perjudica es cuando hacemos lo mismo, pero lo que almacenamos son rencores, culpas, recuerdos, creencias negativas y equivocadas que nos hacen sufrir y que no nos sirven para nada, etc.
Es cierto que en algunas ocasiones no soltamos, porque no sabemos hacerlo, pero muchas veces y esto es lo más triste de todo, no lo hacemos porque no queremos hacerlo, porque pensamos que así castigamos o hacemos sufrir o sentir mal a otra persona, porque fomenta nuestra imagen de víctimas, nos sirve como justificación para no enfrentarnos a la vida, etc.
No existe una razón que demuestre que vale la pena seguir haciéndolo. Aprende a soltar y a deshacerte de toda la carga emocional y psicológica que estás arrastrando y no te permite vivir el presente de una mejor manera, ni favorece el que puedas disfrutar de él.
Hoy te invito a que des el primer paso para llevar a cabo la limpieza interna que te dará mayor bienestar y felicidad.

Te recomiendo el artículo Soltar, para vivir mejor en   http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/soltar.html

viernes, 12 de junio de 2015

Cómo superar un divorcio.


 

 
 
 
Un divorcio es uno de los momentos más difíciles que tenemos que enfrentar.

De repente nuestra vida cambia. A veces porque nosotros así lo decidimos y en ocasiones, porque otra persona tomó una decisión que nos afecta de manera importante.

Durante esa época vivimos una serie de emociones que no sabemos cómo manejar y que, con frecuencia, ocupan una gran parte de nuestros días. Tristeza, enojo, resentimiento, culpa y/o depresión, son algunas de las causas de un sufrimiento constante.

Cuando esto sucede, todos quisiéramos encontrar una solución que eliminara nuestro dolor lo antes posible y nos desesperamos cuando pasan los días y vemos que esto no sucede y todavía más, si vemos o nos enteramos que nuestra pareja, aparentemente está bien o está relacionándose con alguien más.

Para superar un divorcio debemos vivir el proceso de duelo de cualquier pérdida, con sus etapas normales:

  1. Fase de Negación. Esta etapa es de muy corta duración y se da porque nos es difícil aceptar que a nosotros nos pueda estar sucediendo algo así.
  2. Fase de Enojo o Ira. El coraje es hacia Dios, la suerte, etc., lo que sea que pueda ser la causa de lo que nos está sucediendo. Es la típica pregunta de “¿por qué a mí?”. Es enojo es, en parte, por no poder evitar lo que está sucediendo.
  3. Fase de Negociación. En esta etapa buscamos negociar con Dios o con nosotros mismos que si sucede “X” estamos dispuestos a hacer “Y” con tal de que las cosas mejoren.
  4. Fase de Depresión o de un gran dolor. Empezamos a estar conscientes de la pérdida y de lo que ésta implica en sus diferentes aspectos y nos vemos invadidos por una gran tristeza y, en ocasiones, incluso por una depresión.
  5. Fase de Aceptación. Aceptamos que el divorcio es inevitable y empezamos a ver la situación desde una perspectiva diferente, que nos permite empezar a recuperarnos.
Obviamente las etapas no se dan siempre en este orden e incluyen otros aspectos como son, otras emociones, cambios de conductas, autocuestionamiento, etc.

Sin embargo es importante tener en cuenta que:

  • Es necesario reconocer, aceptar, sentir y expresar los sentimientos. Sin embargo, es importante elegir bien con quién los vamos a compartirlos.

  • Debemos de estar conscientes que aceptar no quiere decir negar lo que sentimos o racionalizarlo.

  • Tenemos que hacer un esfuerzo para salir adelante. Si esperamos que el simple paso del tiempo sane nuestras heridas, lo que generalmente resulta es que emocionalmente nunca acabamos rompiendo con nuestra expareja, la tristeza y/o el coraje siempre nos unen a ella.

Te recomiendo leer el artículo “Algunos consejos para superar un divorcio

lunes, 8 de junio de 2015

El manejo de los celos.


Son los celos una muestra de amor.





Los celos pueden llegar a destruir una relación. Sin embargo, la persona celosa pocas veces acepta que tiene un problema y cuando lo acepta suele reaccionar de las siguientes maneras:

Afirma que la culpa es de su pareja, ya que es ella la que provoca dichos celos.

Dice que así es y que no puede cambiar, pero que va a tratar de no reclamarle a su pareja.

Se “disculpa” alegando que es una muestra de amor.

Cualquiera de estas tres opciones es equivocada.

Independientemente de la conducta de la pareja, la persona que es celosa tiene un problema y si puede cambiar, si trabaja para lograrlo y los celos que hacen sufrir a una pareja y dañan una relación nunca son una muestra de amor.
Te recomiendo que leas el artículo “El manejo de los celos

viernes, 5 de junio de 2015

Luchemos contra el estrés.


 
Luchemos contra el estrés.
 
 
 
 
Con frecuencia estamos estresados y ya ni siquiera lo notamos. Vivimos tan inmersos en las prisas del día a día, que no tenemos ni siquiera el tiempo necesario para hacer un alto y observarnos, para así poder detectar qué es lo que nos está sucediendo.

Esto sucede hasta que nuestro cuerpo ya no resiste más y empezamos a tener síntomas importantes que nos obligan a disminuir el ritmo que llevamos y entonces, en ocasiones nuestro cuerpo ya no puede volver a recuperarse totalmente. Hemos pagado un costo muy alto.

¿Por qué esperar a que nuestro cuerpo esté lastimado o debilitado para cuestionarnos sobre nuestros hábitos de vida?

Es cierto que el medio ambiente en el que vivimos nos envuelve y contagia de emociones, con frecuencia desgastantes, pero si nos fortalecemos física y emocionalmente, el daño siempre es mucho menor y en ocasiones ni siquiera se da.

Te invito a leer el artículo: ¿Cómo definir y mejorar las causas de mi estrés?


miércoles, 21 de mayo de 2014

¿Qué es la felicidad?

Mi bienestar: ¿Qué necesitas para ser feliz?

¿Qué necesitas para ser feliz?

¿Cuántas veces te has preguntado, qué necesitas para vivir mejor, para ser feliz?




Si dividiéramos a las personas en dos grandes grupos, de acuerdo a la satisfacción que sienten respecto a los logros obtenidos y a su bienestar en general, podríamos hablar de aquellas que logran sus metas y están satisfechas con lo que tienen y aquellas que casi nunca lo están.

No es raro escuchar a las que se encuentran en este último grupo buscar justificaciones, como por ejemplo::
"Si sólo tuviera una pareja, un hijo, más dinero, una profesión, un mejor trabajo, una casa propia, mejor salud, si pudiera resolver este problema, etc., etc., entonces sería feliz.

Entre los diferentes motivos que explican su constante malestar, encontramos que:

1.- Nunca logran lo que realmente dicen que desean.
2.- Logran lo que desean, pero sin embargo no les da la felicidad que esperan sentir.

 En el primer caso, lo que sucede es que:
a) No se esfuerzan lo suficiente para alcanzar sus metas, ya sea por una actitud negativa o de víctima, una baja autoestima, autosabotaje, poca motivación, metas no planeadas o planteadas equivocadamente, falta de estrategia o de las herramientas necesarias, etc.

b) Se plantean objetivos inalcanzables o en cuanto se acercan a ellos inmediatamente se plantean otros aún más difíciles.

En el segundo caso colocan su bienestar exclusivamente en el exterior olvidándose de su parte interna, de su vida espiritual, sus necesidades emocionales, el sentido y significado de su vida, etc. y no se dan cuenta de que el problema es el gran vacío que puede existir dentro de ellos. 
Cuando esto es lo que sucede, por mucho que logren en el exterior, nunca va a ser suficiente para que sean realmente felices.

Y tú ¿te has dado cuenta a qué grupo perteneces?
¿Te has percatado cuáles son tus valores y dónde se encuentra la fuente de tu bienestar? 

Si te encuentras en el primer grupo, en el que está satisfecho, disfruta de tu capacidad para apreciar lo bello y lo bueno que existe a nuestro alrededor y de luchar por aquello que deseas y/o necesitas.

Si te encuentras en el segundo grupo no te sientas mal, aprovecha la oportunidad de recapacitar y lograr el cambio que necesitas para vivir mejor.


jueves, 13 de febrero de 2014

Infidelidad por Internet






¿Te has dado cuenta de cómo Internet ha influido en nuestra manera de relacionarnos?
¿Crees tú que las relaciones han mejorado o han empeorado debido a los mails, chats y mensajes?

Independientemente de la opinión de cada persona, la cual yo respeto, uno de los grandes problemas que Internet ha provocado es el de la infidelidad virtual.
Mucha gente considera que si no existe una relación sexual física no se puede considerar infidelidad, pero desde el punto de vista de la psicología y desde el dolor que causa a la persona  cuya pareja le es infiel, no hay duda de que sí se trata de una infidelidad.

¿Por qué?

Porque se dan todos los elementos que se dan en un engaño común y corriente:
Traición,
mentiras,
compartir con una persona del sexo opuesto un tiempo que se le quita a la relación de pareja,
vivir fantasías sexuales creadas a partir de una relación mantenida, aunque sea por Internet, que en ocasiones, ayudadas por cierto tipo de lenguaje permiten a los participantes llegar a tener un orgasmo,
comunicarle a esa otra "pareja" confidencias, intimidades y cosas personales que ya no se comparten con la pareja real,
etc.

¿Qué piensas tú, si eres quien mantiene una relación de este tipo por Internet? y
¿cómo te sentirías si fuera tu pareja quien la mantuviera?

Si deseas tener más información al respecto te sugiero los siguientes artículos:


martes, 17 de mayo de 2011

Miedo al fracaso.

¿Cuántas veces decimos queremos hacer algo pero, de alguna manera, sentimos que no podemos?

¿Cuántas veces, al mirar hacia atrás, pensamos que hemos perdido algunas oportunidades?

¿Y cuántas veces pensamos que otras personas tienen más suerte que nosotros, porque han tenido una vida mejor que la nuestra?

Uno de los mayores obstáculos que tenemos en la vida, independientemente de que estemos conscientes o inconscientes de él, es el miedo al fracaso, el cual puede ser la base del autosabotaje.

Este miedo es sumamente limitante y es el generador de una gran parte de nuestra ansiedad y angustia, pero en nuestras manos está el poderlo vencer. Para ello, necesitamos trabajar en nuestros pensamientos negativos y en nuestra autoestima.

Es importante tener en cuenta que, cuando hablamos de este temor, podemos referirnos a un miedo generalizado, que abarca las diferentes áreas de nuestra vida o a un miedo en un aspecto específico, como por ejemplo, el sexual, el emocional, etc.

Recuerda las palabras del proverbio chino que dice: "El fracaso más grande, es nunca haberlo intentado". Es mejor actuar una y otra vez, a pesar del fracaso, que llevar una vida pasiva, por miedo a fracasar.

Puedes obtener más información al respecto en: "Miedo al fracaso" y "Supera el autosabotaje".

lunes, 16 de mayo de 2011

¿Podemos ser optimistas en este mundo?

A primera vista, la mayoría de nosotros podría decir que no, ya que son innumerables los problemas que vivimos en este planeta, como por ejemplo, la pobreza y el hambre, la violencia en todos sus aspectos, la falta de valores, la depresión y soledad que afecta a una gran parte de la gente, la corrupción, etc.

Sin embargo, si consideramos las cosas desde el punto de vista de un optimismo objetivo y responsable, nuestra perspectiva de la realidad puede cambiar de una forma sorprendente.

Este tipo de optimismo se basa en todo lo positivo que nosotros podemos hacer frente a una realidad difícil y dolorosa y en lo que podemos aprender de ella. Es un optimismo basado en el desarrollo de nuestra fuerza interna y de nuestra capacidad para recobrarnos de los problemas y el sufrimiento. Está basado en la impermanencia de los momentos dolorosos y en nuestro gran potencial.

Por eso, es precisamente en estos momentos, cuando debemos hacer un esfuerzo extra, para dar lo mejor de nosotros, manteniendo fuerte nuestra esperanza.

Te recomiendo los artículos:
Optimismo o pesimismo.

¿Qué es la felicidad?

Cómo aprender a ser feliz.

jueves, 25 de febrero de 2010

¿Eres optimista o pesimista?

¿Te consideras optimista o pesimista?

¿Crees que estas actitudes son aprendidas o que naces con alguna de ellas?

¿Crees que se puede cambiar?

El pesimismo y el optimismo son dos actitudes que determinan nuestra manera de percibir la realidad, de evaluarla y de juzgar nuestra capacidad para enfrentar y resolver los problemas.

Aunque se cree que hay una cierta tendencia heredada, definitivamente nuestra educación y experiencias vividas inclinan fuertemente la balanza hacia un lado o hacia el otro.

Normalmente se dice que el optimista ve todo de forma positiva, el vaso medio lleno y el pesimista sólo ve lo negativa, el vaso medio vacío. De hecho, Kahlil Gibran, el famoso poeta y ensayista libanés nos dice: "El optimista ve de la rosa, la rosa; el pesimista la espina". Sin embargo, cuando actuamos desde cualquiera de estas dos posturas, estamos distorsionando la realidad y percibiendo sólo una parte.

Toda situación y toda persona tiene aspectos positivos y negativos, si sólo vemos unos, ignorando o negando los otros, nuestra percepción es incompleta y equivocada, si creemos que las cosas son como las estamos viendo y nuestras decisiones van a ser erróneas y, con frecuencia, nuestro sufrimiento puede ser innecesario.

Por lo tanto, lo mejor es ver ambas partes y, basándonos en lo positivo, solucionar lo negativo, confiando en nuestra capacidad de hacerlo, de aprender o de pedir ayuda, para obtener los resultados que deseamos.

Puedes obtener mayor información al respecto en: Optimismo o pesimismo, una actitud ante la vida.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Nuestra autoestima y la mala suerte.

Con frecuencia, pensamos que una parte importante de nuestros problemas, pueden estar relacionados con la mala suerte.
Si no, cómo nos explicamos el hecho, de que existen personas que tienen buenas relaciones, les va bien en sus negocios, generalmente están contentas, etc., mientras que a otras les pasa todo lo contrario.

A pesar de que existen una gran cantidad de elementos, relacionados con el éxito y el fracaso, uno de los más importantes es el tipo de autoestima que tenemos.

Cuando tenemos una baja autoestima, lo que nos hace sentir inseguros, tendemos a evitar situaciones nuevas y cualquier tipo de problema, porque estamos convencidos de que no somos capaces de resolverlos, adecuadamente.

Somos indecisos, pero no por falta de conocimientos, sino porque tenemos miedo de cometer errores que confirmen, ante nosotros mismos y ante los demás, nuestra incapacidad.

Cuando no actuamos, difícilmente podemos lograr lo que deseamos y, si esto sucede continuamente, tendemos a culpar a la mala suerte.
Te recomiendo que leas el artículo ¿Baja autoestima o mala suerte?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Temor a fracasar.

¿Te preocupa fracasar?
¿Dejas de hacer cosas, por el temor al fracaso?
¿Qué significa el fracaso, para ti?

Todos hemos fracasado a lo largo de la vida.
Sin embargo, cada persona puede ver el fracaso de una manera diferente.

Imagínate que empiezas un proyecto.
Trabajas en él, lo desarrollas, lo llevas a la práctica y al final, no obtienes los resultados que deseabas.
¿Pensarías que has fracasado?
La gran mayoría de la gente así lo consideraría.

Ahora piensa que tu proyecto en bajar 20 kg. y hacer ejercicio todos los días.
Te pones a dieta y empiezas a ir al gimnasio.
Al final, bajas 16 kg y sólo haces ejercicio 3 veces a la semana y allí te mantienes.
¿Consideras que fracasaste?
¿Te reconoces el mérito y disfrutas de los resultados?
¿Te desanimas, dejas de preocuparte por tu peso, abandonas el gimnasio y, muy probablemente, empiezas a recuperar el peso perdido y a abandonar el ejercicio?

El fracaso es muy subjetivo.
Algunas personas sólo se fijan en el resultado final y para evitar el fracaso, sólo se arriesgan a hacer algo nuevo, si están convencidas de que van a tener éxito.
Para otras, tan importante como el resultado, es lo que logran y aprenden durante el proceso, así como ser el capaces de buscar y actuar ante nuevas situaciones, deseos, expectativas, etc.
Estas personas avanzan por la vida obteniendo logros, desarrollándose, teniendo nuevas oportunidades y disfrutando de ellas y de sus éxitos.

Todo lo nuevo nos da la posibilidad de equivocarnos y hacerlo mal, hasta que se vuelve conocido y nos es fácil.
El temor al fracaso es algo que todos hemos vivido, el éxito está en actuar a pesar de dicho temor, aprender de todo lo que la situación y nuestra propia conducta nos puede enseñar y disfrutar de lo que sí logramos.
Cuando actuamos de esta manera, el temor al fracaso disminuye y las posibilidades de éxito aumentan considerablemente.

¿Cuál es tu actitud ante el posible fracaso?

Te recomiendo los siguientes artículos.

Miedo al fracaso.

lunes, 31 de agosto de 2009

Reprimir las emociones negativas.

¿Qué es lo que a ti te estresa?

Seguramente, cuando escuchas esta pregunta, te vienen a la mente toda una serie de personas o situaciones bastante fáciles de identificar, como por ejemplo, las presiones familiares, económicas o de trabajo, la falta de tiempo para hacer todo lo que tenemos pendiente, enfrentar situaciones en las que no nos sentimos seguros de cómo actuar, el ruido, etc.

Sin embargo, podemos vivir experiencias que nos estresan, sin darnos cuenta del alto nivel de estrés que nos están provocando y, por lo tanto, de lo mucho que nos afectan, tanto física como emocionalmente. Por ejemplo, cuando tratamos de reprimir nuestras emociones.

Existen toda una serie de emociones que consideramos negativas, como el coraje, miedo, depresión, celos, angustia, etc., que tendemos a tratar de reprimir, negándolas, ignorándolas y si es posible, tratando de no sentirlas.

¿El resultado?

Por un lado, dichas emociones no desaparecen. Se quedan a nivel preconsciente o inconsciente, listas para surgir con fuerza y con poco control de nuestra parte, ante cualquier oportunidad.

Por otro lado, para reprimir nuestras emociones, necesitamos una gran cantidad de energía y cerrarnos, lo más posible, en nuestra capacidad de sentir. Esto nos genera mucho estrés y un gran desgaste físico y emocional.

Pocas veces nos damos cuenta del gran esfuerzo que nuestra mente y cuerpo necesitan realizar para mantener suprimida alguna emoción. Sin embargo, dicha represión provoca en nuestro organismo molestias físicas, dolores, enfermedades y disminuye el control que tenemos sobre nuestra conducta en particular y sobre la vida en general.

Por eso es importante reconocer dichas emociones, para poder manejarlas y expresarlas adecuadamente.

Te recomiendo los siguientes artículos:

¿Para qué nos sirven las emociones "negativas"?
Cómo reconocer nuestros sentimientos.

lunes, 13 de julio de 2009

¿Como te tratan?

¿Cómo te trata la gente con la que te relacionas a nivel personal o íntimo?
¿Te critican constantemente?
¿Se enojan contigo por cualquier cosa o te amenazan con enojarse y romper la relación?
¿Tratan de evitar que veas a otras personas o que te dediques a lo que te gusta?
¿Se burlan de ti, de tus errores o de tus características?
¿Te avergüenzan delante de los demás?

Estas son algunas de las características del abuso emocional.
Lo triste es que muchas personas que sufren este tipo de abuso viven infelices, con una muy baja autoestima, aceptando culpas que no les pertenecen, sin darse cuenta, realmente, de lo que está sucediendo.

El abuso emocional es mucho más frecuente de lo que suponemos. Pero al no darnos cuenta de lo que sucede, al pensar que la otra persona nos “corrige” o critica “por nuestro bien” o sin mala intensión, etc. o por miedo a las posibles consecuencias, callamos y lo permitimos, volviéndonos cómplices de dicho abuso.

Ninguna relación basada en un abuso emocional puede ser una buena relación, ni puede dar nada positivo. Es por eso que, aunque sea difícil y doloroso, es importante enfrentar lo que está sucediendo, para lograr un cambio.

Puedes encontrar más información en: http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/abuso-emocional.html

lunes, 29 de junio de 2009

¿Por qué mentimos?

Según la definición del diccionario, mentir es decir algo que no es verdad, con la intención de engañar. Es una acción voluntaria.
Sin embargo, no siempre mentimos con palabras, también podemos hacerlo con nuestro lenguaje no verbal, como por ejemplo, dando la impresión de que algo nos gusta, cuando no es así.

Es difícil decidir, como con muchas otras cosas, qué tanto mentimos por un factor genético y qué tanto lo hacemos por aprendizaje.

La realidad es que, desde muy pequeños, aprendemos que cuando mentimos, obtenemos algo positivo. Por ejemplo: el bebe llora cuando tiene hambre o está molesto y la mamá lo carga y lo atiende.
Poco después, el bebé aprende a llorar para que la mamá le preste atención y lo cargue
¿Está mintiendo?
La mamá interpreta el llanto, como que el bebé está molesto, pero él no tiene la consciencia suficiente para mentir, como tal.
Sin embargo, poco a poco se empieza a dar cuenta de que puede hacer cosas que dan un mensaje equivocado a la mamá (una mentira), para obtener lo que desea o evitar ciertas consecuencias.

Generalmente mentimos para evitar una responsabilidad o una consecuencia negativa (castigo, regaño, rechazo, crítica, etc.), para dar una imagen mejor de nosotros mismos (esto sucede sobre todo cuando nos sentimos inseguros o tenemos una autoestima baja), porque nos da la sensación de que somos más inteligentes que los demás (y esto nos genera una sensación placentera), por desinformación (no sabemos de lo que se está hablando, pero no queremos reconocerlo), para causar un daño (diciéndo algo que sabemos le va a doler, a la persona que lo escucha o va a influir negativamente en su conducta), para ser el centro de atención, para no causarle un dolor o daño a alguien que queremos, etc.
También podemos mentirnos a nosotros mismos y a los demás, ante la necesidad de no querer ver la realidad, tratando de escapar de algo que nos lastima.

El principal problema es que una mentira conlleva a otra y ésta a otra más y así sucesivamente, se mantiene un círculo vicioso.
Como consecuencia, la persona que miente, pierde credibilidad, los demás dejan de confiar en ella y, con frecuencia, el mentiroso acaba mintiendo constantemente, aun cuando no es necesario e incluso, puede llegar a creerse sus propias mentiras. Esto ya se considera un problema patológico.

miércoles, 17 de junio de 2009

Sólo por hoy.

A pesar de que, a la mayoría de nosotros nos cuesta trabajo aceptarlo, la felicidad es una elección personal, aunque puede ser alcanzada, conscientemente, sólo cuando hacemos lo necesario para lograrlo.

A continuación, te presento algunos puntos que son importantes para desarrollar una nueva actitud ante la vida y que te pueden llevar a aprender a ser feliz.

Practícalos, pero existe una condición, sólo por hoy.

1) Vive en el presente.
Sólo por hoy, no pienses en el pasado, ni en el futuro.

2) No busques culpables, de las cosas que suceden.
Si tienen solución, soluciónalas. Si no la tienen y te están afectando, cambia tu manera de pensar al respecto o ve qué puedes aprender de ellas y qué beneficio puedes obtener.
Además recuerda que todo es pasajero.

3) Busca sólo lo positivo de las personas y las situaciones.
Solo por hoy, resuelve los problemas y los aspectos negativos que sí te afectan directamente, pero enfócate a buscar sólo lo positivo que existe en el mundo que te rodea y en ti mismo.

Mientras más los practiques, menos trabajo te va a costar, hasta que se vuelvan un hábito en ti.
Cada día que los practiques, será un día diferente, porque los resultados serán determinantes en tu estado de ánimo y en tu camino hacia la felicidad.
Pero acuérdate que el día que los practiques, debes de empezar, estando consciente de que es “sólo por hoy”.

Puedes encontrar más información al respecto en:
Cómo aprender a ser feliz.
Aprendiendo a ser feliz.

jueves, 4 de junio de 2009

El miedo a fracasar.

¿Cuáles son tus principales temores?
¿Le tienes miedo al fracaso?
¿Es posible evitarlo?

La realidad es que el fracaso es parte de nuestra vida y es inevitable, pero el tenerle miedo o no, es una elección personal.

¿Por qué?

Porque depende del significado que le demos a nuestros errores y al fracaso mismo.
Si lo vemos como algo negativo, si nuestra autoestima depende de él y nos calificamos en función del número de éxitos y fracasos que tenemos a lo largo del día, obviamente nos asusta la posibilidad de fracasar.

Pero si lo vemos como una experiencia que nos ayuda a aprender y a mejorar, como una simple etapa dentro de nuestro desarrollo y nuestro aprendizaje, como algo normal y natural, sin tomarlo como algo personal, no le vamos a temer.
El miedo depende de nuestra forma de pensar y nosotros elegimos nuestros pensamientos, por lo tanto, nosotros elegimos si queremos sentir temor o no.

Si aprendemos a detectar los pensamientos que provocan y mantienen nuestro miedo y aquellos que convierten al fracaso en algo amenazante y los cambiamos, se termina el miedo y el fracaso se convierte en nuestro aliado.

¿Qué significa el fracaso para ti?
¿Te da miedo fracasar?
¿Qué haces al respecto?
Comparte con nosotros tu opinión.

Puedes encontrar más información al respecto en:
Cómo vencer el temor a fracazar.
¿Divorciarse es fracasar.
Miedo al fracaso.

lunes, 27 de abril de 2009

La influenza y la preocupación.

Es imposible dejar de cuestionarnos, sobre cuál es la mejor actitud ante lo que está sucediendo con la epidemia de influenza.

Debemos cuidarnos, tomar las medidas necesarias, etc., es decir, preocuparnos, si consideramos a la preocupación como esa inquietud, intranquilidad e incluso cierto temor, que nos lleva a actuar para protegernos de alguna situación que puede causarnos un daño real, como en este caso.

Esta bien, pero preocuparnos…, ¿hasta donde?
¿Existe la preocupación excesiva, en un caso como este, cuando estamos hablando de vida o muerte?

Si.

La preocupación se vuelve excesiva en el momento en el que ya no podemos hacer nada al respecto, más que seguir preocupándonos.

La preocupación esta formada por los sentimientos antes mencionados y una serie de pensamientos que la alimentan y la mantienen o incrementan durante horas, días, meses o años, incluso cuando el hecho que la causó ya no existe.

La preocupación se vuele excesiva, en el momento en que ya no podemos hacer nada por prevenir o resolver la situación que la provocó.
Todo lo que pensemos y nos preocupemos a partir de ese instante, es preocupación excesiva e innecesaria, aunque esta situación puede variar si obtenemos nueva información que nos pueda llevar a actuar.

El secreto esta en la actuación adecuada.

La preocupación es útil, sólo cuando nos sirve para actuar adecuadamente, ya que cuando estamos muy preocupados y muy angustiados, o no actuamos o nuestras decisiones y nuestra conducta no son las más adecuadas.

Si deseas más información al respecto, consulta los siguientes artículos:
Cómo vencer las preocupaciones.

Acaba con las preocupaciones innecesarias.

No más preocupaciones innecesarias.

miércoles, 22 de abril de 2009

Unas vacaciones de la mente.

Con frecuencia cuando estamos estresados, hemos vivido una situación difícil o estamos enfrentando un problema, anhelamos unos días de descanso o la posibilidad de irnos de vacaciones.

Desafortunadamente, en los tiempos actuales, en las grandes ciudades, si tomáramos vacaciones cada vez que las necesitamos, no duraríamos en ningún trabajo, porque nadie nos permitiría faltar tanto.

¿Cuál es entonces la alternativa?
¿Descansar los fines de semana?

Pero son los días que tenemos que ocuparnos de los hijos, la pareja, la casa y/o los padres.
Tenemos compromisos sociales que tenemos o queremos cumplir y obligaciones o necesidades personales que queremos satisfacer.

¿Entonces cuál es la opción?

Si mentalmente estamos descansados, el cansancio físico nos afecta mucho menos y es mucho más fácil recuperarnos durmiendo mejor y relajándonos varias veces al día.

Pero, ¿qué significa tomar vacaciones mentales?
Aprender a tener espacios en los que no nos preocupamos, no nos estresamos y disfrutamos plenamente, estando desconectados de los problemas.

Posiblemente estás pensando que es difícil o imposible hacerlo, cuando estamos agobiados por los problemas y “no podemos dejar de pensar en ellos” y dejar de busca una solución.

Si eso es lo que crees, tú, como millones de personas que lo creen, están equivocados.
Nosotros elegimos en que pensar y hacia donde queremos dirigir nuestra atención.

Busca actividades que realmente te gusten y te distraigan, aprende a relajarte, a respirar correctamente y a manejar tus preocupaciones en los siguientes artículos:

Cómo vencer las preocupaciones.

Cómo manejar la angustia.

Respira correctamente.

Relajación y salud.

Optimismo o pesimismo, una actitud ante la vida.

Cómo aprender a ser feliz.

Si tienes alguna sugerencia que te gustaría compartir con nosotros, me encantaría conocerla.